El largometraje “Boulevard” es una adaptación de un libro cuya autora, Flor M. Salvador, se hizo conocida a través de la plataforma Wattpad, de la que han salido otras trilogías célebres. Hace unos años leí “After”, que tiene en común con “Boulevard” a una pareja que, por circunstancias de él, termina resultando tóxica, aunque de “Boulevard” se pueden extraer ideas interesantes, como las amistades o la capacidad de soñar y cumplir sueños.
Eve Ryan (Hasley) llega con su madre a una nueva ciudad. En el instituto se cruza con Mikel Niso (Luke) y siente una atracción irresistible por él. Pero su historia no será fácil, ya que él está roto por un tema familiar, y sus hábitos son nocivos y nada recomendables, él no es un buen ejemplo, si estáis leyendo este post y habéis visto la película, no los copiéis. Sin embargo, Hasley y Luke aprenderán juntos a soñar y a cumplir sueños.
Los intérpretes principales, juntos, funcionan, tienen química. La actriz protagonista tiene frescura y algo de duendecilla, y como ha afirmado en alguna entrevista, se ha basado en el libro para perfilar su personaje. El actor protagonista transmite un aire de tipo duro a lo James Dean.
Una idea que insinúa la película es que si estás seguro de no querer estar con alguien, seas asertivo y no dudes demasiado, aunque la otra persona quiera alargar el tema, ya que esa situación puede dar lugar a otras más enrevesadas.
El concepto de destino también aparece con el número 520, que es muy importante para Hasley y marcará el devenir de Luke. El amor entre los protagonistas es adolescente y se basa en ciertos tópicos, ya que él es un ‘chico malo’ y ella una ‘chica buena’ que se siente irremediablemente atraída por él.
Sonia Méndez dirige un largometraje donde se ve esfuerzo, con decorados interiores y exteriores artísticos, aunque da un poco la sensación de que hay temas que no llegan a tener el calado suficiente. Sin embargo, a su favor, diré que esperaba una historia más pastelosa.
La banda sonora es pegadiza y reconocible, está repleta de temas clásicos de principios de los 2000 como “El Boulevard de los Sueños Rotos” de Green Day. Un tema que he escuchado mucho, formó parte de mi juventud temprana, y sonaba bastante en la radio musical.
Lo que sugiere este largometraje es que antes de emparejarse hay que solucionar los problemas que uno tenga, no esperar a que venga alguien a salvarnos, ni tampoco convertirnos en la tabla de salvación de otra persona. Aunque, desde luego, los referentes y la influencia positiva de alguien más, pueda inspirarnos a elegir un camino más encarrilado.
También me gustan las escenas que tienen que ver con la música, pongo en valor que él sea melómano de la música pop-rock clásica. Destacan los momentos en las que los protagonistas escuchan canciones en un tocadiscos y cuando bailan juntos, con alegría, desmelenándose.
Actualmente, se lleva la naturalidad en los largometrajes, y este tiene algo artificioso, pero considero que no pretende ser natural, sino trasladar un aire romántico, barroco e incluso foráneo, sólo hay que ver los nombres de los personajes protagonistas.
El amor adolescente, los hábitos tóxicos, el apoyo de los demás, y el camino hacia la redención son cuestiones clave en esta película.

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