miércoles, 28 de septiembre de 2011

Informe Evaluación de los ecosistemas del Milenio

El 45 por ciento de los servicios de los ecosistemas en España se ha degradado o se están usando de manera insostenible, según el informe Los Ecosistemas del Milenio que reúne el trabajo de más de 60 científicos especializados en ciencias ecológicas y sociales que han analizado el estado y la evolución de los sistemas terrestres y acuáticos en España, así como su capacidad para seguir prestando servicios básicos para el bienestar de la sociedad española.

La Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (EM) es un programa de trabajo internacional diseñado para satisfacer las necesidades que tienen los responsables de la toma de decisiones y el público general, de información científica acerca de las consecuencias de los cambios en los ecosistemas para el bienestar humano y las opciones para responder a los mismos. Los resultados de este proyecto aportan una valiosa información sobre el estado y las tendencias de los servicios de los ecosistemas españoles y sobre las consecuencias que tienen la degradación de los ecosistemas y la pérdida de la biodiversidad de España.

Según los resultados del análisis del informe "Los Ecosistemas del Milenio", los servicios de regulación de los ecosistemas son "los más negativamente afectados" puesto que el 87 por ciento de éstos se encuentra en estado crítico o vulnerable. El crecimiento de la población humana provoca una explotación insostenible de los servicios de abastecimiento de alimentos y agua, en detrimento de otros servicios importantes de regulación y servicios culturales asociados al medio rural como el conocimiento ecológico local. El estudio afirma que España "no es autosuficiente respecto al suministro" y que serían necesarias 3,5 'Españas' para satisfacer las demandas de consumo de su población.

La publicación concluye que el futuro social, cultural y económico de la población española depende, en gran medida, del buen funcionamiento de sus ecosistemas y de su biodiversidad, de los servicios esenciales de abastecimiento como alimentos y agua limpia, servicios de regulación como la calidad del aire y del agua, o el control de la erosión y de los servicios culturales como el conocimiento ecológico local, la identidad cultural o el turismo de naturaleza.

Otra conclusión es que con la tecnología y el conocimiento disponibles ya se puede reducir considerablemente el impacto de los seres humanos sobre los ecosistemas. Pero es improbable que aquéllos se utilicen plenamente mientras se perciba a los servicios de los ecosistemas como gratuitos e ilimitados y su valor total no sea tomado en consideración. 


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