“Cumbres borrascosas” es una novela gótica de romance trágico, de la escritora Emily Brontë. Hace unos meses, un ejemplar llegó a mis manos, lo encontré en un banco, alguien lo había dejado con una dedicatoria para que lo leyera el siguiente. Pero terminé apoyándolo en el mismo banco para que lo leyera alguien más, porque la letra era tan minúscula que me dejaba la vista. Sin embargo, y como resumen de mi experiencia tras ver la película, dirigida por Emerald Fennell, me apetece leer el libro. El largometraje es un extracto, la directora incluso entrecomilla el título para dar a entender que es una versión personalísima de un fragmento de la novela, no una recreación íntegra y fiel.
Catherine Earnshaw (Margot Robbie) y Heathcliff (Jacob Elordi) se conocen desde niños. Él es un huérfano acogido por el padre de Cathy, un hombre de vicios que expresa poco afecto a su hija. Cathy y Heathcliff crecen muy unidos, y desarrollan un vínculo único. Cuando se hacen adolescentes, comienzan a experimentar una atracción irresistible entre ambos. Pero un malentendido les alejará, dando paso a un amor imposible, donde años más tarde, también tendrán cabida la pasión y la lujuria.
Margot Robbie coprotagoniza este largometraje junto a Jacob Elordi, el actor que está nominado al Óscar por “Frankenstein”. Cathy es caprichosa, rebelde y vive intensamente sus emociones, pero tiene un buen fondo. Heathcliff es protector con ella, pero se vuelve vengativo, y cuando los sentimientos nobles son sustituidos por otros más oscuros, las perspectivas de que algo acabe bien se reducen considerablemente. La actriz y el actor tienen cierta química, se transmite erotismo, con escenas medio explícitas. Desde luego, los intérpretes han intentado expresar flirteo en las entrevistas promocionales, pero no queda clara cuál es la realidad subyacente. Shazad Latif es Edgar Linton, el marido de Cathy, Hong Chau es Nelly, la dama de compañía que acompaña a Cathy a todas partes y Allison Oliver es Isabella Linton, hermana de Edgar.
La historia de Cathy y Heathcliff de niños y la escena final donde vuelven a serlo, de algún modo, son tiernas y nostálgicas, revelan que ellos están auténticamente unidos por el famoso hilo rojo, no importa lo que la vida les una o separe, son fieles a su promesa infantil de quererse y protegerse pase lo que pase.
La dama de compañía de Cathy está en todas las situaciones intrincadas, se supone que actúa mirando por el bien de Cathy, pero siempre parece estar en medio cuando sucede algo dramático.
Cuando Cathy se casa con Edgar, su vida es lujosa, pero hay constreñimiento, ella es una mujer con un espíritu libre y rebelde, y aunque se adapta, hay aburrimiento, sensación de estar atrapada en una vida cómoda pero insípida.
La fotografía es esmerada, con escenas de gran belleza y colores saturados. Los paisajes de Yorkshire muestran neblinas, páramos y vastos valles, además de geología de piedra caliza. Es un aspecto técnico que me ha gustado particularmente de la película.
La estética es predominantemente gótica, la ambientación exterior oscura es promovida por un paisaje lánguido, y los interiores están poco iluminados, salvo excepciones, como cuando Edgar Linton le enseña su habitación a Cathy, pintada de un color rosado como sus mejillas, lo que podría ser una metáfora de lo que él siente por ella, la considera su luz.
La música instrumental corre a cargo de Anthony Willis, que trata de aportar sensibilidad a la atmósfera de la película, mientras que el artista pop Charli XCX ha creado un álbum completo de canciones “elegante” y “brutal”.
He entrado a ver el largometraje con pocas expectativas, me lo imaginaba más básico y menos entretenido, pero me he llevado una impresión razonablemente buena. Para mí, una fotografía cuidada hace mucho en una película.
A pesar de que es una historia reconocidamente trágica, he salido del cine con una bonita sensación, gracias a la inocencia de los niños, que se prometen amor incondicional y luchan por mantener ese pacto en su etapa adulta. Me quedo con esa idea.

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