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“Marty Supreme” es un largometraje que trata de la vida del tenista profesional de mesa Marty Mauser, cuyo objetivo es ser el mejor. Su personalidad es carismática, es un estafador, un granuja, un pillo que necesita dinero y va dejando desastres a sus espaldas, mientras se enfoca en el único objetivo que tiene realmente, ser el número 1 en su profesión.
Cuando ves esta película de casi 2 horas y media de duración, protagonizada por Timothée Chalamet, te das cuenta del motivo por el que está siendo nominado a Mejor Actor en las principales ceremonias de premios. E infieres por qué se está llevando los premios. El actor francés lleva entrenando desde 2018 con el director, Josh Safdie, y con la entrenadora profesional olímpica Wei Wang porque no quería dobles en sus escenas. Verlo disputar un partido de esta modalidad de tenis es una auténtica maravilla, parece un tenista de mesa profesional. También quiero añadir que alguna escena fue retocada digitalmente por su complejidad, pero de forma excepcional.
El resto del reparto está formado por la actriz Gwyneth Paltrow, en el papel de Kay Stone, una ex-actriz infelizmente casada, Odessa A’zion en el papel de Rachel, su amiga de la infancia, Fran Drescher que interpreta a su madre, o Kevin O’Leary, el pez gordo de los negocios Milton Rockwell, de Nueva York, y marido de Kay.
El drama es bastante predominante en esta película donde Marty se mete en líos continuamente, como estafador me recuerda a Leonardo diCaprio en la película “Atrápame si puedes”, que usaba su carisma para engañar a los que le rodeaban.
Además de los momentos de competición tenística, hay un par de escenas que me dejaron boquiabierta. Una de ellas tiene que ver con una bañera, la otra con un montón de azotes que Timothée recibió con una pala de tenis real, en una escena que se rodó decenas de veces. También tiene un papel relevante el personaje de Rachel, que demuestra que cuando dos personas pasan mucho tiempo juntas, se pueden terminar volviendo de la misma condición.
Daniel Lopatin se encarga de la música, porque aunque el contexto fílmico pertenece a los años 50, la música es pura electrónica y ochentera. La película, además, incluye hits como “Forever Young”, de Alphaville, que da intensidad a las escenas.
La película es una adaptación libre basada en la biografía de Marty Reisman, un estafador, atleta de élite del tenis de mesa, que se dedicaba a competir en los barrios bajos de Nueva York por dinero, pero que también llegó a ganar competiciones nacionales e internacionales. Una auténtica bestia en su deporte.
El deporte, la pillería mezclada con la inocencia, los desastres, el drama, el realismo y los momentos mágicos, sobre todo la escena final, impregnan este largometraje que merece la pena ver, no sólo por su duración, sino por su contenido polifacético.

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