Se estima que entre el 15% y el 30% de toda la madera comercializada en el mundo proviene de la tala ilegal, según la OMS. De este tema trata en parte el largometraje mexicano “El jardín que soñamos”, un drama donde la multiculturalidad, el medioambiente y las aspiraciones a una vida mejor son el núcleo de una narrativa de la que parece difícil escapar.
Esther(Néhémie Bastien), su pareja Junior (Faustin Pierre) y sus hijas Flor y Aisha forman una familia haitiana que busca cumplir el sueño americano. Para ello deben atravesar México, por lo que se instalan en un bosque donde se llevan a cabo acciones de tala ilegal. Las circunstancias irán complicándose progresivamente porque Flor necesita asistencia médica.
Esther es el ancla familiar, no sólo para Junior, a quien le aporta paz, sus hijas Flor y Aisha también reciben el impacto de su carácter templado y resiliente. Junior tiene un pasado complicado, lucha por su nueva familia y se debate entre el deseo de encontrar un hogar estable que sea su remanso de paz, y el deber de la deuda, ya que sus avalistas le exigen ser mano de obra y colaborar en la tala del bosque.
La naturaleza está muy presente en esta película dirigida por Joaquín del Paso. El largometraje comienza con la escena de una sola mariposa que se posa en el rostro de Junior. Y concluye con un grupo enorme de mariposas que sobrevuelan el bosque, simbolizando la abundancia y la libertad. Las mariposas Monarca hacen referencia a la brevedad, lo efímero de la vida.
La ambientación se mezcla con la fotografía, cada fotograma respira cuidado y exhala belleza. Los elementos naturales son exotérmicos, puedes percibir la alegría y calidez de un día soleado, y la confusión de los días nublados. También puedes sentir el terror de Esther cuando jarrea agua de lluvia y tiene que mantener la calma dentro de una cabaña endeble donde hablar de goteras es un eufemismo.
Sin embargo, los antagonistas no están excesivamente perfilados, se reducen a un patrón y otros trabajadores subyugados por sus circunstancias, que no están excesivamente perfilados, pero tampoco constituye un contraste enorme.
La multiculturalidad es característica en esta película en la que se hablan varios idiomas, incluyendo el castellano y el francés.
La tala ilegal, la lucha por una vida nueva, la naturaleza y el concepto de familia más allá de los vínculos de sangre son temas que se tratan en esta película.
Sección Oficial a concurso.
Festival de Málaga 2026.

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