¿Qué le dice un jardinero a otro? Disfrutemos mientras podamos. Comienzo la crítica de cine con un chiste que aligera la trama y aporta una idea de la relación fraternal positiva que tienen Margarida Corceiro (Leah) y su hermano mayor en la película, Sebastián Zurita (Oliver).
“Todo lo que nunca fuimos” es una adaptación de una novela de la autora Alice Kellen. Tengo uno de sus libros en casa, “Nosotros en la luna”, que he leído a medias. Después de ver la película, tengo ganas de retomarlo.
Axel (Maxi Iglesias) es un alma libre, un post universitario, surfero, pijo-alternativo, que promete a Oliver, su amigo de la universidad, cuidar a su hermana Leah (Margarida Corceiro). Sin embargo, Leah está sumida en un estado de tristeza permanente debido a una cuestión familiar.
Maxi Iglesias y Margarida Corceiro son capaces de crear una atmósfera lo suficientemente íntima. Su historia se parece a la de Sara y Lucas, la pareja protagonista de la serie española “Los hombres de Paco”. Él es mayor que ella y tiene más experiencia vital; ella está enamorada de él desde la adolescencia; y él también tiene sentimientos por ella, pero se resiste a reconocerlo. Adicionalmente, tener un affaire con la hermana de su mejor amigo, que le conoce y sabe cómo es con las mujeres, no parece la mejor opción.
La fotografía es un aspecto destacado del largometraje, hay naturaleza y mar, mucha luz, destellos, reflejos y rayos luminosos que acompañan a Leah mientras transita por un proceso interno complejo. La atmósfera es inicialmente más gris, coincidiendo con el estado emocional de ella, y se va aclarando según mejora.
La música es otro apartado relevante, ya que suenan varios temas pop y melódicos, versiones de canciones conocidas de los Beatles y hay un tocadiscos en casa de Axel.
Los protagonistas parten de una situación delicada, por parte de ella, y se ayudan mutuamente. Axel se vuelca con Leah, mientras que Leah anima a Axel a sentir con más naturalidad y a dejar fluir sus emociones.
Vivir en el presente es otra premisa. Vivir en el pasado es tristeza, hacerlo en el futuro ansiedad. Me ha recordado que el mindfulness es una buena herramienta, pero más allá de esta filosofía, en ocasiones, son personas concretas quienes nos mantienen anclados al ahora.
Quién no se ha enamorado platónicamente de otra persona alguna vez, soñando con llegar a tener algo con ella, pero, y escribo esto sin estadísticas en la mano, probablemente en la mayoría de los casos se reduce a un anhelo imposible.
Los amores platónicos, la responsabilidad fraternal, la amistad, la naturaleza, el surf, el mar y la música son aspectos de este largometraje.

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