Los cortometrajes que se han proyectado en los cines Paz de Madrid han sido sociales, negros e intimistas. Han contado con actores consagrados como Pablo Puyol, Mamen García y Nacho Novo, e intérpretes emergentes que prometen. En el apartado internacional, destacan buenas actuaciones como la de Micaela W. Morello y Pedro Sol.
“Gamberra” de Marine Auclair March
Las inocentadas en los colegios mayores, denominadas “bautizos”. La protagonista es Marta, que plantea dudas sexuales con sus amigas. Las relaciones sexuales sin protección, la píldora del día después y las inocentadas son parte del largometraje “Gamberra”. Pone sobre la mesa interrogantes realistas e interesantes sobre estas tradiciones que no siempre son tan inocentes y divertidas.
“El revisor” de Jandro (Alejandro López García)
Esta historia, basada en hechos reales, con un toque negro y un giro inesperado, cuenta la historia de un falso revisor que quiere robar a una mujer mayor, pero las cosas no siempre son los que parecen. Jandro, el colaborador de El Hormiguero, dirige este proyecto con buena mano.
“Finde top” de Ainara Fernández
Las conversaciones entre dos amigas adolescentes sobre las relaciones, las infidelidades y la figura del mecenas que paga a su acompañante, con lenguaje “gen z”, frente a una playa. Una inmersión de lleno en la sociedad actual.
“Cara de cona” de Guillermo De Oliveira
Es una adaptación de un libro, eso me pareció leer en los créditos. “Cara de cona” es una historia de humor negro en un pueblo gallego. Con planos potentes de naturaleza y animales, desarrolla una historia de animadversión de un vecino hacia otro. Milo
Taboada actúa muy bien.
Competición Internacional
“Camelia” (México) de Anabel Caso
El dilema moral de una pareja que queda embarazada, y ella lleva sola el peso de las decisiones y el dolor emocional derivado de las mismas. Un retrato intimista, que plantea cuestiones serias como el embarazo y el aborto.
“Jacaré” (Portugal) de Víctor Quintanhila
Los sueños de un adolescente brasileño que vive con su madre, inmerso en una situación de pobreza, y que quiere ver el mar. Un cortometraje refrescante y social cuya conclusión, para mí, es que, al margen de nuestras circunstancias socioeconómicas, la verdadera alegría está a veces en lo sencillo de la vida, incluida la naturaleza, y en este caso, el mar.







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