“La Odisea” es una superproducción de Reino Unido, dirigida por uno de los directores londinenses con más talento del panorama cinematográfico actual, Christopher Nolan, que engrasa su maquinaria y escribe y dirige una epopeya espectacular, que además tiene un nosequé curativo. Debo reconocer que la duración de casi 3 horas me provocaba incomodidad, aunque siendo Nolan, mis expectativas eran elevadas.
Nolan es el inolvidable director de “El caballero oscuro” (2008), siempre le recordaré por ese largometraje, hay algo especial en su manera de dirigir, y en el modo en que perfila psicológicamente a sus personajes para que tengan profundidad y calado.
Desde el primer minuto de película, se incide en la guerra de Troya mediante flashbacks, las aventuras agitadas en el mar y la angustia de Odiseo, que desea volver a Ítaca con su familia. El estilo directivo realista de Nolan logra que seas capaz de prestar atención durante el metraje, y lo hagas sintiendo una paz extraña que flota en medio del totum revolutum que supone el viaje de vuelta a Ítaca por parte de Odiseo.
El largometraje es un relato no lineal que se centra en tres subhistorias principales: La protagonizada por Odiseo y sus aventuras para volver a Ítaca años después de la guerra de Troya; las circunstancias políticas que afronta Penélope, mujer de Odiseo, con sus pretendientes, mientras espera pacientemente a la vuelta de Odiseo; y el viaje de Telémaco, hijo de Odiseo y Penélope, para recabar información sobre su padre.
La película está repleta de caras conocidas, desde Matt Damon, en el papel de Odiseo, hasta Anne Hathaway, como Penélope, pasando por Tom Holland como Telémaco y su mujer Zendaya como Atenea, Robert Pattinson cono Antínoo, Charlize Theron en el papel de Calipso, Lupita Nyong’o, Samantha Morton, Mía Goth o Elliot Page.
Zendaya se enteró de que su marido, Tom Holland, había recibido una oferta para participar en “La Odisea”. Según ha afirmado, se alegró de corazón por él. Su sorpresa fue mayúscula cuando Tom le comentó si se veía en un papel en la producción. Ahí ella descubrió que, gracias a las conversaciones de Tom con Nolan, ella tendría la oportunidad de interactuar con uno de sus directores predilectos. Como curiosidad, parece ser que el único intérprete principal que leyó atentamente el guion antes de aceptar el papel fue Robert Pattinson. Los demás aceptaron casi con los ojos cerrados, porque hay oportunidades que se presentan una vez en la vida.
Me ha gustado Anne Hathaway, refleja mediante su rostro el dolor de la ausencia de Odiseo, y además tiene matices emocionales. También destaco a Robert Pattinson, que es el antagonista principal, aunque en una de las escenas iniciales hay un atisbo de bondad efímero en su rostro.
El rodaje se ha llevado a cabo en 6 países distintos, Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Estados Unidos y Escocia. Fue un rodaje duro para los implicados, especialmente para los intérpretes de Odiseo y su tripulación, que tuvieron que hacer un esfuerzo y viajar por doquier.
Las escenas finales supuran emoción, viendo “La Odisea” he recordado “Gladiator” (2000) por una parte, y “El conde de Montecristo” (2002), por otra. Matt Damon imprime a su personaje los valores que le corresponden, además de un físico bastante perfecto, y digo “bastante” porque en realidad la perfección es una utopía. El actor estuvo sometido a una más que estricta dieta para ser un Odiseo óptimo.
Nos encontramos ante una producción compleja, con uso mínimo de CGI (software informático para crear escenas en 2D y 3D) y repleto de acción, que trasluce un esfuerzo de rodaje multiaspectado.
La guerra de Troya, las epopeyas, los dioses, las aventuras de Odiseo, los perfiles psicológicos profundos, las leyendas y la esperanza son temas que aparecen en este largometraje grandioso de Christopher Nolan.








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