La era Mesozoica sucedió hace millones de años. ¿Os imagináis viviendo en aquella época con dinosaurios? Teniendo en cuenta la jerarquía de la cadena alimentaria y su condición de superdepredadores, sería una convivencia poco halagüeña para los seres humanos. Si os apetece ver este planteamiento, os recomiendo el largometraje “El final de Oak Street”.
Años 80. Oak Street forma parte de un vecindario donde suceden acontecimientos asombrosos. La aparente tranquilidad se difumina cuando se abre un portal al pasado y un vecindario completo se teletransporta mágicamente al Jurásico.
La familia protagonista del largometraje está encabezada por Anne Hathaway y Ewan McGregor, dos intérpretes muy conocidos a nivel cinematográfico que forman una familia con problemas conyugales, junto a sus hijos, interpretados por la actriz Maisy Stella y el actor Christian Convery. Las actuaciones me parecen bastante creíbles, salvan la película.
Este largometraje se puede comparar con “Jurassic Park”, de Steven Spielberg, por un motivo muy sencillo, aparecen dinosaurios, por tanto, la confrontación procede. Las especies de saurios en Oak Street son más variadas que en “Jurassic Park”, incluyendo a una serpiente-gusano. Pero también son menos terroríficas. “Parque Jurásico” tiene una dimensión, una grandeza y un estilo de abordaje que hace que se te salten las lágrimas, y te preguntes cómo es posible que un genio como Steven Spielberg la dirigiera con maestría en el año 1993, hace 33 años, que se dice pronto.
La película dirigida por David Robert Mitchell no aporta novedad, aunque tiene el mérito de mezclar realidad con ciencia ficción, hacer un pequeño homenaje a los años 80 y resaltar la idea de “la vuelta al pasado” y todas sus implicaciones. Además, es una película sobre el poder de la naturaleza, la fiereza de las especies y el instinto de supervivencia.
La ambientación merece la pena, el año 1982 se refleja en los coches y la música, fundamentalmente. La banda sonora incluye temazos de la época, y aporta frescura, no obstante, el vestuario no parece especialmente ochentero, los peinados son lisos largos contemporáneos para el lucimiento de Anne Hathaway. Si yo hubiese formado parte del equipo de peluquería en la película, le habría cardado el pelo a los personajes.
Hay momentos de lentitud pasmosa, especialmente cuando la familia protagonista debe pasar tiempo en su hogar para resguardarse de la situación exterior, es un entretiempo plano, falta un nexo para que la narrativa no entre en una fase de declive, aunque, eventualmente, consigue recuperarse.
El final tiene alguna inconsistencia notable, lo imposible se convierte en posible, sin una explicación racional. En términos generales, el largometraje adolece de cierto ritmo narrativo y emoción, ese ingrediente secreto de una dirección potente que hace que en una primera fila de anfiteatro te agarres a las barras y pongas los ojos como platos. Pero es bastante aceptable, está medianamente bien hecha y se agradece en la cartelera cinematográfica veraniega. Además, Anne Hathaway ya me conquistó como Mia Thermópolis en “Princesa por sorpresa”, de la que se espera una tercera parte, próximamente. Auguro que en esa secuela ya será madre, puede que de una adolescente que tenga la misma edad que ella en la primera película. Pero son conjeturas mías.
Los dinosaurios, la ciencia ficción, la fantasía, la importancia de la familia, la supervivencia y los años 80 son elementos que conforman “El final de Oak Street”.

Comentarios
Publicar un comentario