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| Fotograma de “Queen at the Sea” |
“Queen at Sea”, dirigida por Lance Hammer, es un drama británico-estadounidense. La película plantea muchos temas diferentes. ¿Hasta qué punto podemos respetar la voluntad de alguien cuando la demencia avanzada le impide expresar con claridad sus deseos? ¿Y cómo protegerla sin arrebatarle la dignidad, la intimidad y aquello que todavía forma parte de su identidad?
El punto de partida es Amanda (interpretada por Juliette Binoche), una hija que abre la puerta de una habitación y encuentra a su padrastro, Martín, interpretado por Tom Courtenay, encima de su madre Lesli, interpretada por Anna Calder-Marshall-quien tiene demencia avanzada-manteniendo relaciones sexuales. Uno de los síntomas de la demencia avanzada es la desinhibición y según él, ella le busca la mayoría de las veces. Llevan 18 años juntos. En ese caso, siendo su marido, ¿se considera que hay consentimiento o es abuso sexual? La intervención policial y médica transforma una situación íntima en un asunto legal y asistencial. A lo largo del largometraje se puede observar que él siente amor y absoluta devoción por ella, pero, ¿es suficiente a la hora de compartir la intimidad aunque ella tenga pocos momentos de lucidez por su enfermedad?
Cuando un familiar de edad avanzada ya no puede desenvolverse para las actividades básicas de la vida diaria, ¿es mejor contratar a una cuidadora? ¿Una residencia de ancianos? ¿Y si hay varios hermanos/as? ¿Y si es hija/o único? Se plantean muchos interrogantes. Coordinar la vida personal con familia propia con el cuidado de padres mayores que empiezan a presentar problemas con limitaciones físicas pero sobre todo cognitivas requiere tomar decisiones delicadas. Hay muchas incógnitas.
La película toca temas tan importantes como el consentimiento; la autonomía y la protección; la sexualidad en la vejez; el papel de la familia; el sistema institucional. Pero también de esa costumbre tan humana de creernos dueños de las decisiones de los demás. Perder la memoria no debería significar perder la dignidad, y cuidar de alguien no debería convertirnos en propietarios de su vida. Al final, la pregunta más incómoda no es quién quiere más a Leslie, sino quién es capaz de recordar que su vida sigue siendo suya. Todos creen estar haciendo lo mejor para Leslie. Se convierte en una guerra con diferentes puntos de vista para protegerla, por eso acabas comprendiendo las razones de cada personaje para actuar de una u otra forma, pero tal vez, la pregunta más importante sea cómo proteger la dignidad de una persona con demencia sin negarle automáticamente su intimidad, sus deseos y su condición de ser humano.
La película se estrenó en la competición de la Berlinale de 2026 y obtuvo el Oso de Plata del Gran Premio del Jurado. Tom Courtenay y Anna Calder-Marshall recibieron conjuntamente el Oso de Plata a la mejor interpretación de reparto.
La luz fría y los tonos apagados contribuyen a crear una atmósfera de incertidumbre. Las conversaciones dentro de la casa crean una atmósfera íntima.
Bajo mi punto de vista, en esta familia, el amor no falta. No veo villanos, sino personas con ideas enfrentadas que creen estar haciendo lo correcto por otra a la que aman.

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