“Your name” es una película japonesa dirigida por Makoto Shinkai. Una obra de arte donde cada fotograma tiene una belleza inigualable llena de luz y detalles. Los personajes son jóvenes soñadores, mayores sabios y habitantes de Japón.
Mitshua es una chica adolescente que vive con su hermana pequeña y su abuela en un pueblo de Japón, pero anhela vivir en Tokio. Taki es un chico adolescente de Tokio que trabaja a tiempo completo en un restaurante pero desea alejarse de la gran ciudad. El paso de un cometa como evento especial y único tras más de mil años desemboca en un misterio. Mitshua y Taki comienzan a intercambiar sus cuerpos, a vivir la vida del otro, y en el proceso, aprenden a quererse. Pero no todo es halagüeño, ya que una situación potencialmente dramática se cierne sobre ellos.
El largometraje habla del concepto de “musubi”, la unión de personas a través del tiempo. Según la leyenda, los dioses atan un hilo rojo en los dedos meñiques de personas destinadas a encontrarse y ayudarse. Son uniones predestinadas. La propia cinta de pelo de la protagonista es roja, hay simbología abundante sobre ese tema, y su manera de tratarlo es elegante.
Otro de los aspectos que me ha resonado es el tratamiento del espacio-tiempo, hay una ruptura de la cronología lineal, resulta atractivo, y a veces, confuso, cómo escenas contemporáneas van seguidas por otras que ocurrieron años atrás.
“Your name” se rodó en 2016 pero se ha vuelto a reestrenar en cines. Es una película artística, que merece la pena ver, con calidad visual y sonora.
El grupo musical RANDWIPS pone la música que está bastante presente, y le da un toque de positividad, intensidad emocional y sensibilidad.
Es un largometraje que me ha emocionado, viajas a Japón a través de la animación. He ido a verlo sin expectativas, tuvo mucho éxito de taquilla y afluencia de público en su estreno hace años, y con razón, ya que además de tener un argumento entretenido, desprende belleza, sutileza y tiene mensaje.
El largometraje recibió el premio a Mejor Película de Animación en el Festival de Sitges, pero también ha logrado premios de la Academia Japonesa, la Asociación de Críticos de Los Ángeles, y fue preseleccionada por Japón para los Oscars, entre otros reconocimientos.
El amor, el hilo rojo, la familia, los valores tradicionales y el musubi son recurrentes en este largometraje japonés de 106 minutos de duración.

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