Billie Eilish es natural, cercana y empática. Así se la percibe en el documental que ha realizado junto a James Cameron, autor de películas como “Avatar” y “Titanic”. El resultado es especial. La combinación de sus canciones más célebres junto a las charlas con el director te invitan a vivir una experiencia inmersiva y a conocer a la artista de origen californiano.
La cantante y compositora tiene 24 años e hizo su debut musical en 2015, con el tema “Ocean eyes”, una pieza bellísima que he elegido para el reel sobre el evento que he publicado en la cuenta de instagram del blog, @caretheearth.
La sesión fue en una sala especial Laser Ultra 3D de los cines Kinépolis de Madrid, es decir, una grande, con muy buen sonido y gafas 3D. Ver el largometraje semidocumental en tres dimensiones sí aporta una diferencia con respecto a hacerlo en sala normal. Hay planos del megaescenario en absoluto relieve, incluso tuve vértigo.
Durante la proyección, Billie expresa gran empatía hacia sus fans, con quienes se siente identificada porque ella también fue muy fan en su adolescencia. También enseña los arañazos de sus brazos y manos, obra de sus seguidores, pero se muestra comprensiva. No es nada diva, ella misma se maquilla, y es muy curiosa la manera en que alarga la raya del ojo para darle un aspecto más gatuno y atractivo a sus ojos.
“Lovely”, “Blue” o “Birds of a feather” son temas que no faltan durante el concierto, ella misma explica que su equipo ha absorbido gran parte de sus ideas, para lograr la gira soñada. Billie tiene en su repertorio musical temas más melódicos junto a otros más cañeros.
Defiende el derecho a vestirse como le apetezca y que los demás también lo hagan. En su vestimenta hay una fuerte influencia rapera y un estilo desenfadado. Es su sello personal. Sus fans la adoran.
Uno de los momentos más emocionantes del concierto es cuando algunos de sus fans cuentan los motivos por los que la quieren, respetan y admiran tanto. Se sienten comprendidos, aceptados y que pueden ser ellos mismos. Las canciones de Billie Eilish tienen algo excepcional, me llamó especialmente la atención que varios de ellos afirmaron que sus canciones “curan”. Yo también creo que la música puede ser curativa, cada persona tiene derecho a elegir a su artista de referencia en función de lo que le transmita.
Otro de los aspectos más tiernos es cuando la cantante explica que suele contactar con protectoras de perros y los acoge durante su gira en cada ciudad que visita, incluso detalla que ella y algunos familiares han adoptado a varios perros.
La segunda parte del concierto me emocionó más que la primera. Sí percibí un colofón, aunque quizá me emocioné sobre todo cuando bajé a bailar al escenario de la sala de cine junto a un grupo abultado de fans, incluso nos dimos la mano en un corro gigante y comenzamos a dar vueltas. Otro de los momentos sobresalientes fue cuando al compás de una de sus canciones los asistentes sacamos el móvil y pusimos la linterna para emular el ambiente emotivo de su concierto. Fue un evento único, no sólo por su exclusividad, sino por los momentos espontáneos que se dieron allí, y porque sentí que realmente estaba en uno de los conciertos de su gira, que por cierto, ha llenado y cuyas entradas están totalmente agotadas.

Comentarios
Publicar un comentario