Los guardaespaldas son fundamentales para sus protegidos cuando se trata de salvaguardar la integridad y la vida de alguien con cierta relevancia personal, política, social e industrial. En “El motín”, Cole Reed (Jason Statham) es un ex comando de las fuerzas especiales que ejerce de escolta para un magnate marítimo. Su físico es lo suficientemente potente, sin ser exagerado, y conserva una expresión facial impertérrita que le dan ese aire de tipo duro. La actriz Annabelle Wallis le acompaña en la trama.
Jean-François Richet dirige una película donde la adrenalina se dispara a bordo de un barco, con escenas de acción bien ejecutadas, algunas pecan de violentas, aunque quien haya visto el largometraje de terror “Posesión Infernal” puede respirar tranquilo, porque el grado de violencia y sangre no se acerca ni por asomo.
El largometraje es entretenido, tiene acción. Sin embargo, quien espere ver peleas, patadas, puñetazos y artes marciales non-stop se va a llevar una sorpresa, ya que sólo hay dos o tres escenas de esta clase durante los primeros 45 minutos, y hay que tener en cuenta que dura apenas 1 hora y media. La mayor concentración de estos ingredientes se da en los últimos 30 minutos.
Me gustan los secundarios, el jefe del US Navy, interpretado por Adrian Lester, tiene un papel interesante, intuitivo, sabio, de persona con experiencia que capta las situaciones con claridad. Le da una cierta frescura a la película, los americanos llegan al rescate, una vez más.
El rodaje se llevó a cabo en Londres, la zona de Canary Wharf estuvo cerrada durante un tiempo. Las escenas del barco tuvieron lugar en Malta. Por tanto, aunque supuestamente la acción se localiza en Bang Kok (Tailandia), no se salió de Europa para desarrollar el rodaje.
Fue un rato de cine distraído, con un estilo de película similar a las anteriores de Jason Statham, recomendable para quien le apetezca ver este género cinematográfico y conozca algo la biografía del actor británico.
Las escenas de acción, las artes marciales, los cargueros y la presencia de Jason Statham son el mayor reclamo de “El motín”, una película que no innova en el cogollo de lo que ofrece pero puede presumir de ser parte de la franquicia de Statham, porque él es un valor por sí mismo.

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