¿Puede la libertad de expresión por sí sola justificar cualquier acción con repercusión social? La sociedad estadounidense y la española se sustentan en democracias. Uno de los derechos básicos recogidos por la Constitución Española es la libertad de expresión (artículo 20), que aparece limitada por el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen (artículo 18).
Cuando estuve de Erasmus en Reino Unido, me di de alta en Facebook. Recuerdo que era una red social que permitía subir fotos y mantener el contacto con otros estudiantes erasmus. Fue el momento del germen, el periodo en que se empezaban a difundir determinados grupos, inicialmente útiles e informales, pero posteriormente se fueron creando otros más masivamente.
Facebook ya no se llama Facebook. Actualmente es Meta. El motivo es que una ingeniera de datos, ex trabajadora de la compañía estadounidense, sacó a la luz en 2021 algunos aspectos controvertidos que afectaban a la seguridad de sus usuarios. Frances Heugan fue la garganta profunda junto al periodista Jeff Horwitz, del Wall Street Journal.
Aaron Sorkin dirige un thriller basado en hechos reales, donde los protagonistas son un periodista y su fuente. El largometraje pone el foco en cómo se relacionan Frances y Jeff. También presenta a Mark Zuckerberg, máximo dirigente de Facebook, como defensor acérrimo de la libertad de expresión frente a las limitaciones.
Los intérpretes protagonistas son Mickey Madison, que interpreta a Frances Heugan y fue ganadora de la Palma de Oro en 2024 por Anora; Jeremy Allen White, que interpreta a Jeff Horwitz, y es popular gracias a la serie “The bear”; y Jeremy Strong, que es Mark Zuckerberg y aporta profundidad dramática, siendo ganador del Emmy por Succession. Los tres demuestran rigor y seriedad en sus respectivos papeles.
El largometraje se nutre de interiores y exteriores predominantemente nocturnos, al principio los encuentros entre Frances y Jeff se producen durante el día, pero según va avanzando la trama y aumenta el riesgo, cada vez son más frecuentes de noche, transmitiendo misterio, tensión, peligro y secretismo.
La película trata la importancia de las relaciones públicas, como cuando el personaje de Mark Zuckerberg ensaya su discurso con ayuda de expertos, y cada detalle cuenta, incluso la elección de la corbata se convierte en un debate interno.
Aunque la película es un thriller, podría catalogarse como película autobiográfica sobre Frances Heugan y Jeff Horwitz, que a propósito, ganó el premio Pulitzer gracias a su trabajo periodístico. Es un paradigma del riesgo que a veces corren los periodistas y sus fuentes para destapar una realidad.
Los planos predominantes son los primeros planos y los planos medios, se incide en la expresión facial de los personajes y en la importancia de los diálogos.
Los colores del largometraje son naturales, marrones, grises, negros, tonos que acentúan el realismo. La ambientación es fría, predominantemente azul, que es el color corporativo de la red social Facebook.
Como documento casi documental, el largometraje de Aaron Sorkin tiene interés, pero como espectadora, a veces me costaba entender el significado de algún término y, en contraposición con los fuidos diálogos, he echado de menos una mayor facundia en los planos.
Las redes sociales, el periodismo, las fuentes, los periódicos, la forma política monárquica, los dirigentes de las grandes corporaciones y la importancia de la comunicación y las relaciones públicas son aspectos que aparecen en “El precio de la red”.

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