Hay invitaciones que tienen intenciones secundarias. Cuando quienes invitan apenas conocen a sus invitados, la incomodidad podría ser la menor de sus preocupaciones.¿Puede el deseo de salir de la rutina ser el desencadenante de situaciones cómicas? La respuesta es rotundamente afirmativa, y es parte del encanto de este remake cuyo elenco está compuesto básicamente por cuatro actores, cuyos personajes no son tan fáciles de interpretar sin caer en la parodia. Un ejemplo es el personaje de Seth Rogen, que resulta caricaturesco en ciertos momentos, creando una diafonía necesaria en el reparto coral.
Estamos ante una sucesión vertiginosa de diálogos, cuyo peso lleva Olivia Wilde, que además de intérprete es directora. Ella es Ángela, una mujer que lleva muchos años casada con Joe (Seth Rogen) y que invita a Pina (Penélope Cruz) y a su pareja Hawk (Edward Norton). Me han gustado los cuatro intérpretes principales del metraje, especialmente Seth Rogen y Penélope Cruz. Joe es sincero e irónico-cómico. Pina es misteriosa y sexy, aunque se me hace raro escuchar a Penélope Cruz doblada al español, siendo ella española.
Los primeros planos destacan las emociones de los personajes, Olivia Wilde es expresiva y forma un tándem junto a Seth Rogen, su marido en la ficción, que sorprende con genialidades. También hay algún plano detalle, como las manos en un piano.
La ambientación es fundamentalmente interior, tiene lugar casi íntegramente dentro de un piso. Como adaptación es buena idea porque no requiere mucho presupuesto en escenografía ni vestuario.
La música de violines y violonchelos tiene gran importancia, con ella se enfatiza la primera mitad de la película. Parece una comedia enlatada pero, en lugar de risas de fondo, suenan instrumentos de cuerda chirriantes.
Me gustan las películas con diálogos ágiles, elaborados, que incluyen humor, por muy sencillas que sean en determinados aspectos técnicos. La estructura básica de dos parejas hablando de algún tema controvertido ya la vi en "Lapönia", aunque el tema de conversación era muy distinto.
El largometraje es una adaptación de la película “Sentimental” (2020) de Cesc Gay, que a su vez es otra adaptación de su obra de teatro “Los vecinos de arriba” (2015). Esta creación ya ha sido traducida a cinco idiomas y que constituye el tercer largometraje de Olivia Wilde.
Hay una dedicatoria antes de los créditos finales “para Diane”, que hace referencia a la actriz Diane Keaton, porque para Olivia Wilde ella era una actriz única, que interpretaba a mujeres singulares y complejas.

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