El amor en la sociedad británica del siglo XIX se basaba en unas estrictas normas sociales, aunque en aquella época comenzaba a preponderar el amor romántico. Tradicionalmente, los hijos varones recibían las herencias, mientras que las hijas mujeres debían asegurarse un buen matrimonio. La temporada social en Londres era fundamental para lograr ese objetivo.
Las hermanas Elinor, Marianne y Margaret Dashwood viven acomodadas junto a su madre en una gran casa en Norwood. Sin embargo, el testamento de su padre cambia sus circunstancias, por lo que se ven obligadas a abandonar su hogar. Elinor es prudente, sensata y agradable. Marianne es intensa, espontánea y muy sincera. Las dos hermanas Dashwood se inician en el romance. Pero como en cualquier novela de Jane Austen que se precie, las diferencias de clase, los pretendientes libertinos y los sentimientos contenidos se convierten en obstáculos para un final feliz.
El largometraje está dirigido por Georgia Oakley y protagonizado por Daisy Edgar-Jones, actriz de la serie “Normal People”, como Elinor Dashwood, junto a Esmé Creed-Miles como Marianne Dashwood, Catriona Balfe, protagonista de la serie “Outlander”, como señora Dashwood, George McKay como Eduard Ferrars o Frank Dillane como John Willoughby.
Me ha entusiasmado esta versión adaptada de la novela de la escritora británica Jane Austen. Es una película entretenida y visual apta para románticos empedernidos, elegante y grácil. Los diálogos combinan la prosa medida y educada de Elinor con el lenguaje hiperbólico y apasionado de Marianne.
La naturaleza deja de ser un elemento meramente bucólico para convertirse en un personaje más de la historia. Los páramos por los que corre Marianne son un reflejo de su espíritu libre. La lluvia, los bosques y el mar son tan inmersivos que te sientes parte del paisaje, como si estuvieras allí. La hermana mediana está profundamente conectada al entorno.
El largometraje cuenta con una fotografía cuidada, encuadres abiertos donde el campo tiene mucha importancia, y una contraposición entre la libertad con la que se vivía en enclaves rurales y el encorsetamiento social de ciudades urbanas como Londres.
A Elinor Dashwood, de 19 años, se le atribuye la frase: "No es el deseo de dar dolor a los demás ni la falta de caridad hacia ellos lo que me ha hecho guardar silencio, sino el deseo de evitarlo”. El autocontrol y la madurez son característicos en la hermana mayor.
A Marianne Dashwood, de 16 años, se le imputa la frase: "No es el tiempo ni la ocasión lo que determina la intimidad; es solo el carácter y la disposición”. Ella defiende que dos personas puedan conocerse más íntimamente sin la presencia de un chaperón. Desea una conexión genuina basada en la química y la sintonía emocional.
Resulta curioso que las dos hermanas Dashwood, protagonistas de la historia, se sienten más cómodas e identificadas con parejas con caracteres parecidos a los suyos. Hay un interrogante que surge, y es si las mejores parejas son aquellas parecidas en personalidad o complementarias. Yo creo que es fundamental compartir valores y visión de la vida, pero conozco casos de parejas que funcionan bien siendo parecidas y otras distintas. Diría que la comprensión, la comunicación y el respeto son bases fundamentales de cualquier relación sana.
Otra novela análoga de Jane Austen con elementos comunes es “Orgullo y prejuicio”. Os recomiendo el largometraje protagonizado por Keira Knightley y Matthew Macfayden, si aún no lo habéis visto, refleja muy bien los pormenores decimonónicos.
La versión anterior de “Sentido y sensibilidad” es del año 1995 y está protagonizada por Emma Thompson, Kate Winslet, Alan Rickman, Hugh Grant y Gemma Jones, por si queréis hacer un maratón de versiones fílmicas de la obra de Austen.
El amor en el siglo XIX, las maneras de afrontar los emparejamientos, los bailes sociales, y el estilo característico de la escritora Jane Austen son propios de esta película.

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