jueves, 6 de junio de 2013

¡Quiero ser madre y la contaminación no ayuda!

Os voy a contar un pequeño secreto. Cuando era pequeña y estaba en 1º de primaria en el colegio (6 años) me mandaron dibujar lo que me gustaría ser de mayor. Lo 1º que pensé fue en una profesión sanitaria (médico o enfermera). Pero cuando iba a empezar a dibujar mi idea cambié de opinión. Dibujé la figura de una mujer y debajo en letras grandes y desiguales escribí: "Mamá". Quería ser madre, esa era mi prioridad. 

Madre con su bebé recién nacido

Hoy en día cada vez más parejas tienen problemas para tener hijos. Según la revista europea "Human Reproduction", se han realizado diversos estudios europeos sobre sustancias químicas que pueden amenazar nuestra fertilidad que han revelado que los factores ambientales pueden afectar gravemente la salud reproductiva tanto de hombres como de mujeres.

Se realizó un estudio en Lituania y en los resultados aparecía una mayor incidencia de criptorquidia que podría ser consecuencia de cambios ambientales en ese país y que afectan el desarrollo productivo de bebés varones en su estado fetal. La criptorquidea es la ausencia de uno o ambos testículos debido a su detención en el abdomen o en el conducto inguinal. Debido a este problema los niños tienen mayores posibilidades de desarrollar cáncer testicular cuando llegan a entre los 20 y los 40 años de edad y pueden tener problemas de esterilidad. 

Según un estudio del Institut Marquès de Barcelona la contaminación ambiental está relacionada con la exposición a tóxicos con la pérdida de fertilidad femenina en mujeres de menos de 40 años, que acusan una menopausia precoz que les impide ser madres. La jefa de Reproducción Asistida del instituto, Marisa López-Teijón, afirmaba que" las mujeres afectadas todavía tienen el período, pero no van a poder ser madres porque han visto reducida radicalmente su reserva ovárica por culpa de tóxicos y contaminantes en un 80%". Y a los riesgos de la contaminación ambiental se añade el incremento de la edad media de la mujer en el embarazo. 

Embarazo

En la Unión Europea la edad media de las mujeres para ser madre rebasa la frontera de los 30 años. El riesgo de que se produzca una trisomía en el embarazo es de entre un 2 y 3 % en las mujeres de 20 años se eleva hasta el 30% a partir de los 40. La trisomía es la anomalía cromosómica más común –aparece un cromosoma extra en una de las parejas de cromosomas– y es causante, entre otras patologías, de los síndromes de Down, de Patau y de Edwards. Presentan más abortos naturales, más nacimientos prematuros, más parálisis cerebrales, hay más posibilidades de tener gemelos y trillizos con un peso menor lo que puede conllevar problemas de salud posteriores.

Una compañera de academia (unos años mayor que yo) me contó que estando al final de la treintena tenía problemas para tener hijos, así que se sometió a un tratamiento de fecundación in vitro, fue largo y costoso, la hormonaban y admite que tenía unos cambios de humor muy bruscos, que estaba insoportable. Finalmente consiguió quedarse embarazada y a día de hoy tiene un precioso hijo de cinco años que es el centro de su vida. Ella logró cumplir su sueño.

Fecundación in vitro

A veces el tratamiento ni siquiera funciona. A nuestro favor están los rápidos avances tecnológicos en el campo de la reproducción asistida. En contra, los incómodos que son estos tratamientos para la mujer y la ansiedad que generan a nivel psicológico en ambos miembros de la pareja que, por desgracia, no siempre funcionan. Por tanto, no podemos girar la cabeza hacia otro lado e ignorar el problema. Así no desaparecerá una de las causas de estos problemas: la contaminación ambiental. No sólo afecta a la naturaleza, a los animales, a las plantas...afecta a nuestra propia vida humana y a la perpetuación de la especie.

Me gustaría acabar enviando un mensaje de optimismo y recordar que también existe la opción de la adopción: una forma maravillosa de hacer felices a niños huérfanos, de darles una oportunidad de tener un futuro cierto y de darnos la oportunidad a nosotros mismos de ser padres, porque lo que nos convierte en padres y madres en mayúsculas es el tiempo de calidad, cuidados y amor que les entregamos en el día a día.

Fuente imágenes: Internet

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