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La caza de ballenas con firma nipona: Antártico, no. Pacífico, sí.


Japón sigue faenando en el Pacífico Norte.
Medio centenar es la cifra de ballenas que pretenden cazar los barcos nipones, concretamente ballenas enanas (rorcual aliblanco). Recordemos que hace un mes, los jueces de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) decidieron revocar los permisos para la caza de ballenas en aguas del océano Antártico en una decisión sin precedentes, contra la que no cabe recurso. No obstante, el fallo del tribunal de La Haya no afecta a su otro programa científico en el Pacífico Norte ni a las capturas comerciales que realiza en sus costas.


Caza de ballenas

La literatura ha descrito a estos cetáceos como criaturas temibles. Mientras que el periodista y escritor florentino Carlo Collodi, autor de 'Las aventuras de Pinocho', -la obra más traducida en el mundo después de la Biblia y el Corán-, describe cómo 'Monstruo' se zampa a Geppetto, padre de Pinocho, el capitán Ahab trata de cazar incesantemente a Moby Dick, la ballena blanca creada por el escritor estadounidense Herman Melville en el siglo XIX.

Moby Dick (Herman Melville)

Greenpeace, una de las organizaciones ecologistas más comprometidas con la protección de las ballenas, ha mostrado su apoyo a la sentencia, junto a otras como la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales, afirmando que “deben ser protegidos y su explotación no será tolerada; este es el mensaje del fallo para todos los Gobiernos”.

'Una aventura extraordinaria', versión cinematográfica basada en hechos reales, relata el esfuerzo de potencias enemigas durante la Guerra Fría por salvar a un grupo de tres ballenas grises, atrapadas bajo el hielo Ártico. Un homenaje loable al compromiso que adquirimos los seres humanos en momentos críticos.

Cartel cinematográfico de 'Una aventura extraordinaria'
   
Québec (Canadá), condensa el "área de juegos de las ballenas", ubicada entre las regiones de Manicouagan y Duplessis. La Ruta de las Ballenas bordea la orilla norte del estuario y del golfo de San Lorenzo a lo largo de casi 900 km. Una docena de especies, entre las que destaca el rorcual azul, nadan en sus costas durante el verano. Una belleza digna de ser contemplada.


La caza de ballenas está prohibida a nivel internacional desde 1986, pero países como Noruega, Islandia y otros continúan practicándola a pequeña escala, mientras que Japón se amparó en una normativa de la década de 1940 para seguir con esta actividad. La ciudadanía también opina: el 60 % de los nipones creen que Japón debería mantener su programa científico de pesca de ballenas, según un sondeo publicado recientemente por el diario Asahi.

Todos tenemos una parte de responsabilidad en la protección de las ballenas. La legislación está tratando de velar por estos animales tan viejos como el hábitat donde viven. Ellas también merecen respeto como seres vivos que son. Seres vivos que contribuyen a equilibrar su ecosistema.

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